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De obvio hay realmente muy poco detrás del procesamiento
del tubo de vidrio y demasiado a menudo damos por descontado
su nivel cualitativo. Sólo para la producción de una ampolla
entran en juego nueve posibles proveedores, se efectúan
treinta y dos semimanufacturas, cinco fases de control y
podrían crearse hasta 146 defectos distintos. Lo mismo puede
decirse de la producción de frascos.
Únicamente
en el transcurso de 2004 se han testado nueve proveedores
diferentes para el fluido lubricante y de enfriamiento de
los punzones internos de los moldeadores de los frascos.
Éste es sólo uno de los muchos aspectos que hay que considerar
para mejorar la calidad, optimizar los rendimientos de producción
y reducir los rechazos (menos residuos internos = menos
costes para el Cliente). En el ciclo productivo de un frasco,
la lubricación de los punzones es una de las veintiocho
semimanufacturas que se llevan a cabo y, por sí sola, podría
resultar la causa desencadenante de nada más y nada menos
que seis familias diferentes de defectos. Por ello, cuando
uno de nuestros técnicos controla con el viscosímetro un
lubricante, está garantizando la calidad de un frasco.
Preferimos
invertir nuestra energía en mejorar, desarrollar, garantizar
e incrementar el concepto de "inyectar" en un tubo de vidrio.
Hoy en día, fabricar una ampolla o un frasco conlleva un
esfuerzo considerable desde el punto de vista tecnológico
y humano, precisamente porque el recipiente de un medicamento
es una cosa seria. He aquí por qué nuestras energías se
dirigen desde hace muchos años al control de los detalles.
Actualmente
fabricamos siete tipos diferentes de ampollas, ocho tipologías
distintas de frascos y en breve plazo iniciaremos la producción
de jeringas.
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